Es la pregunta que se hace casi todo el que compra su primer horno de pizza. La respuesta corta: gas si quieres hacer buenas pizzas desde el primer día, leña si el ritual te gusta tanto como la pizza.
Encendido y espera
Un horno de gas se enciende con un mando y en 15 o 20 minutos la base está caliente. Con leña tienes que preparar el fuego, añadir troncos pequeños y esperar a que la llama se estabilice: cuenta de 25 a 40 minutos, según el horno.
Control de la temperatura
Con gas subes o bajas la llama en un segundo. Con leña regulas la temperatura con la cantidad y el tamaño de los trozos que echas, y hace falta práctica. Las primeras noches se te quemará algún borde.
El sabor
Una pizza que se hace en 90 segundos coge poco aroma del humo. Hay diferencia de sabor entre gas y leña, pero es más pequeña de lo que mucha gente cree. La diferencia en la forma de cocinar sí es grande.
Gasto de uso
Una bombona de 12,5 kg da para muchas noches de pizza. La leña seca de haya, roble o encina cuesta poco, pero necesitas un sitio seco donde guardarla. El pellet es barato y ocupa poco.
¿Y el multicombustible?
Algunos hornos admiten leña y gas, casi siempre con un quemador de gas que se vende aparte. Cuesta más, pero te deja elegir cada noche.
En pocas palabras
- Gas: rápido, fácil y estable. La opción correcta para la mayoría.
- Leña: más lento y más trabajo, pero es toda una experiencia.
- Eléctrico: para balcones donde no se permite el gas.
Todos los hornos, con su tipo de combustible, están en una sola tabla. Si quieres saber cómo puntuamos, lee nuestro método.